miércoles, 8 de junio de 2016

Desde el pasado día 26 de febrero ponerle nombre a un hito en la superficie de Marte ha dejado de ser privilegio exclusivo de los científicos. Cualquier persona que tenga internet y previo pago de 5 dólares, podrá bautizar un cráter en Marte y así hacer un proyecto cartográfico a cargo de la compañía financiera.

Marte se me recuerda a la ciudad de Ferrol, ya que vayas por donde vayas tienes un cráter en donde se dejan ruedas, tobillos cuando metes un pie, carritos de bebé, sillas de ruedas o lo que sea.
No veo muchas diferencias entre Marte y Ferrol. Tal vez la única sea que Marte tendrá su cartografía porque aquí, en Ferrol, el pago se hace igual. El impuesto de vehículos pasa anualmente sin ninguna rebaja por el estado de las calles por las cuales circulas, aunque  después de dos o tres veces que circules por las vías de esta ciudad tengas que llevar el coche al taller porque bien se te ha fastidiado un palier, la amortiguación o se te han pinchado las ruedas. Los impuestos se pagan sin más, o ¿no ofrecen ningún tipo de garantía para los contribuyentes? Pues lo cierto es que no.
Ya puedes hacer escritos de las mil maneras posibles, que aquí lo primero es recaudar. Y así, oigan, pretenderán subsanar los 25 millones de euros de deuda que tiene el Concello de Ferrol, porque, por más que miro y remiro, las inversiones no las veo por ningún lado. Pero no se preocupen, ahora se acerca la Semana Santa y, aprovechando que el Señor Alcalde sale a la calle, han empezado a “taparlos” (que no arreglarlos).
¿En que nos hemos convertido los ciudadanos y ciudadanas que pasamos a diarios por estas calles, por nuestras calles? Nos siguen subiendo los impuestos, pero nuestra ciudad, cabecera de comarca, se hunde, nos tapan y se mira hacia otro lado. ¿Cómo van a tapar Ferrol Vello y sus casas cayendo por la inanición de su gobierno? ¿Lo cerrarán a los turistas o qué van a hacer para que no se vayan con ese recuerdo de nuestra ciudad?
Valeee!!, cojo la indirecta; pondrán carteles que pongan “Rehabilitation street works, back in 2015, because we will have coomicios and ask electoral vote from cheating”, o lo que es lo mismo, “Vuelvan a Ferrol en 2015 que habrá elecciones municipales y volveremos a prometer cosas que luego no cumpliremos”.
Lo que me produce más tristeza es que nos siguen engañando y, ante esto, miramos para otro lado como quien oye llover, y oigan… ya salió el sol.

Amanece un día más en Ferrolterra, en donde los temporales no nos dan un día de tregua. Estas costas, acostumbradas a ellos durante los meses de invierno, nos recuerdan una vez más la cruda realidad que nos toca vivir, y que algunas personas se empeñan en devolvernos a aquel país del blanco y negro.
Recuerdo el verano del 2003 con nostalgia, cuando con tan sólo 3 añitos esperabas a aquél amigo que venía de Madrid a pasar aquí el verano con sus abuelos. Entonces, las risas de estaban garantizadas, al igual que lo estaban también las trastadas.
Hoy, once años después, es tu amigo el que te está esperando, pero por motivos bien distintos. Esas risas desaparecieron cuando se enteró de tu enfermedad, esa que te hace someterte a diario a un duro tratamiento; esa, que aunque estando ahí, a menudo nos olvidamos si no la vivimos de cerca.
Como si no os llegase con vuestros tratamientos diarios, también os topáis con las administraciones cual frente estacionario que se disipa en frentes que podrían ser cálidos si se os dotase de los medios que mejorasen vuestra calidad de vida. Pero con el copago hemos topado, y así, os –y nos- obligan a pagar ambulancias y fármacos para tratar enfermedades graves como cáncer o artritis. Todo esto se nos impone desde unos gobiernos del PP situados en un frentes polares permanentes, que se olvidan de que vivimos en un Estado democrático, social y de derecho, que proclama el artículo 1 de la Constitución Española, e igualmente como bien dice el artículo 43.1, que garantiza el derecho a la asistencia sanitaria pública, universal y gratuita.
La técnica no es otra que desvincular la Sanidad Pública de los ciudadanos/as que la sostenemos con nuestros impuestos, para vincularla exclusivamente a quienes tengan la condición de “asegurados” del sistema de Seguridad Social. El silogismo es claro: la Sanidad Pública la financiamos toda la ciudadanía con nuestros impuestos.
Pues querida amiga, este temporal, con sus nubarrones, escampará porque todos/as sabemos que después de la tempestad viene la calma, y recordarás este año de tu vida como esa  borrasca más profunda situada en las Azores jamás vivida y yo estaré esperándote y diremos juntos: “siempre sale el sol”.